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Homero, un abuelo lleno de amor

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Conoce la historia de Homero y la importancia de la tenencia responsable
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La historia de Homero

No podemos dejar de trabajar y luchar por el bienestar animal y por mejorar las situaciones que viven muchísimos animales hoy en día. Por ello, en Mi Mascota y Yo, colaboramos con Hugo Pesquera, fundador de Escuela ProCan y siempre al pie del cañón en la lucha por el bienestar animal para dar a conocer estos casos como el que hoy os vamos a contar.

La tenencia responsable abarca muchos aspectos: los cuidados veterinarios necesarios, una buena alimentación, cuidados de higiene, sus paseos, ser conscientes de la esperanza de vida de las mascotas y de esta manera, poder pensar que nos van a acompañar durante muchos años donde seremos absolutamente responsables de ellos.

Adoptar una mascota es algo que debe hacerse de forma muy consciente, por todo lo que implica la llegada de un animal al hogar. Un animal no es un juguete, sino que es un compromiso y adoptar requiere responsabilidad e implicación. 

No os creáis que estas situaciones de abandono por la falta de esta tenencia responsable se relacionan únicamente con los perros que se cogen con meses de cachorro. También pasa con perros adoptados, en ambos casos, cuando dejan de encajar en las vidas de quienes decidieron tener una mascota, acabando en un sin fin de tristes historias que por desgracia no dejamos de vivir diariamente.

El conocimiento y la aplicación de la tenencia responsable en nuestras mascotas es fundamental para poder luchar contra el abandono, convirtiéndose en un pilar importantísimo para terminar con el sufrimiento de las mascotas. 

Resulta imprescindible, que en el momento en el que decidamos incorporar una mascota a nuestra familia, conozcamos perfectamente las responsabilidades y necesidades que conlleva tenerlos.

Hoy os queremos presentar la historia de Homero, un claro ejemplo de juguete roto por la falta de responsabilidad del que fue su dueño. 

La historia de Homero

Hace ya 12 años llegó a lo que sería su hogar con poco más de 2 meses. Todo pintaba genial, un cachorro juguetón, gracioso hasta aburrir como buen bulldog francés. Todo muy bien y en principio no debería haber cambiado nunca, el problema surgió cuando su dueño un buen día cambió su estilo de vida.

Y os preguntareis: “Si ese cambio era para bien ¿no fue bueno también para Homero?”. Pues la respuesta es tristemente “no”. En la nueva vida del dueño de Homero resultó que sobraba una parte, y como no, esa parte fue Homero. Para su dueño se convirtió en un estorbo, viajes, salidas… y más asuntos incompatibles con tener un perro y más aun siendo un abuelete de 12 años.

Esta situación a Homero le afectó muchísimo. Pasó de ser el rey de la casa a alguien que no valía absolutamente nada. Perdió lo más importante que puede tener un perro: el amor y cariño de su dueño.

Esto lo llevó a sufrir tal ansiedad que acabó desencadenando ataques epilépticos. Su dueño lo llevó a casa de su madre, que es una mujer mayor, con la salud delicada. Debido a diversos factores la solución de que Homero conviviera con ella resultaba complicada.

Que trajo como consecuencia que pensara que su única opción era acudir a una clínica veterinaria para que lo sacrificaran para que el animal no sufriera más.

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Homero con Hugo

En la clínica se dieron cuenta que Homero era un perro sano, que los ataques epilépticos requerían de un tratamiento y que su vida anciana podía ser una vida completamente normal. 

El problema de Homero no estaba en su salud, estaba en lo que le había llevado a aquel momento. Un dueño que un buen día trató a su compañero como un objeto.

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Homero en salvame

Gracias a Homero, Hugo Pesquera pudo contar su historia en la Sección que lleva en el programa Sálvame, para dar voz a los perros ancianos que tanto sufren en estas situaciones, concienciar por tener una tenencia responsable y que el bienestar animal sea algo que poco a poco irá cambiando como a todos nos gustaría y encontrar una familia que sepa ver en una mirada tan dulce y tierna como la de Homero, un corazón que pese a su edad está lleno a rebosar de amor.

Gracias a Hugo, Homero pudo tener su final feliz y ¡encontró una nueva familia que lo cuida y mima y que le permite tener una vida como se merece!

 

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Gatitos huérfanos
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